" YO INDIO "
Sobre un morro de tiempo
descansa mi figura,
todavía se mecen en mis carnes
jirones de recuerdos, tristezas y amarguras.
Yo sigo siendo el dueño del camino del Inca
de todos estos dominios
del cerro que me mira
del ojo de un relincho o del cóndor andino.
Yo sigo siendo el dueño
de la inmensa pradera
donde estaba mi tribu
del suri, de la liebre y también del quirquincho
de los guacos de arcilla que ralle con unquillo.
Yo regué con mi sangre todo este valle mío
y les dejé mi herencia en la barrancas de un río
y en la cima del cerro el pucara escondido
y en la huancara el golpe del chutunquerio.
Quinientos años cumplo y sigo siendo el indio
el que grabó en la piedra la raza y el oficio
el que escuchó el violín del Padre San Francisco
y aquel conquistador me violo mi destino.
Creen que me mataron ¡ pero aquí estoy vivo !
y sigo retozando por la orilla de un río
con mi torso desnudo donde el sol traza un hilo
y sigo siendo el indio, el dueño de todos estos dominios.
Tata Duarte
TALAMPAYA
Talampaya, milenaria palabra
nacida de mi raza
Tu vientre eterno guarda el tiempo
eterno de los siglos.
Bendito Talampaya
los vientos enfurecidos de años
horadaron tus piedras,
y tallaron formas bellas e indefinidas.
Alados vigías recorren tus praderas,
mientras vela tus sueños
la vieja Pachamama.
Ama Ñusta pobló tus pedregales,
con la herramienta más sutil
cincelo tus paredones;
para eterno recuerdo de mil generaciones.
Talampaya, creces en la palabra,
en el alarido repetido de tus ecos;
en la mirada del bravío relincho
y en los reyes que esta noche se quedaron.
En la cumbre mas alta
donde el cóndor anida
o en el ancho río que serpenteando corre...
Has nacido a los siglos por siempre Talampaya.
Tata Duarte
EL TATA DUARTE
El Tata es un son...
de cajas lejanas.
De geografías
que se desplazan como
la lampalagua.
Y a nadie le llega,
aunque todos escuchen...
El Tata es un son...
de cajas lejanas.
Y tu, no sabes
desde donde llegas
porque los quebrachales
los duerme enraizados,
pero el sigue vivo
El Tata y su son...
Hacia la Tierra,
y por la tierra andan,
enarbolándose en copas
de árboles y de vinos
Ya en las copas
sus flores y frutos,
donde las abejas
y los trinos nuevos...
Al aire los lleva
y el Pueblo los canta
El Tata y su son...
Rolando Antonio Zalazar